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La relación de pareja feliz
Ana Giorgana
Mayo 2011

En cierto sentido todos deseamos ser felices con nuestra pareja. Es una condición de la sociedad moderna, estar bien, ser felices, olvidar la depresión, no entrar en contacto con nuestra realidad.

La pareja feliz y sexualmente activa es lo que se ve todos los días en los anuncios de televisión. Sí no mantenemos esos ideales de manipulación, en nuestra vida real, seguramente nos sentimos inseguros y desolados porque nuestra pareja no tiene ese grado de felicidad y de pasión.

Por supuesto que existen parejas que pasan más del lado de la felicidad que del lado de la amargura. En general, la gran mayoría de las personas socialmente muestra una imagen y lo que sucede, al interior de la pareja, de la familia, pero sobre todo, el espacio de lo privado y lo íntimo, se encuentran enrarecidos.

Las apariencias engañan, reza la voz popular. En lo referente a las parejas, existe un juego oculta, una agenda secreta de la que no se habla fuera de la pareja. Esos secretos, cuando son de complicidad, de amor y de ternura construyen la relación de pareja de una manera saludable.

Sin embargo, cuando esos secretos, se encuentran con ocultar situaciones vergonzosas y de abuso, entonces, resultan siempre en patología para el vínculo de la pareja.

Callar que somos violentado, mantener en silencio las violaciones, silenciar el abuso, esconder las humillaciones, los golpes y los moretones. Implica ser cómplices de la misma situación que se sufre. Al omitir parte de nuestra verdad vivimos mutilados de una nuestra experiencia, de la verdadera realidad de la relación y de nuestra experiencia.

Los intensos sentimientos que ello genera se encaminan hacia la vergüenza y la culpa. Nos sentimos culpables y avergonzados de nosotros mismos por no ser capaces de gritarlo a los cuatro vientos. Vivimos con el alma en pena, pero eso sí, damos la imagen de la pareja feliz.

Los comportamientos sociales y morales a los que estamos expuestos, nos dicen que lo que sucede a puestas cerradas, no se dice, no se habla. El pudor es una forma de protección hacia nuestra intimidad pero también frente a la violencia.

Sufrimos en secreto y en silencio. Nos apagamos la dicha de la vida. En realidad, a quién le importa nuestra existencia, sí no están dispuestos a escuchar nuestros dolores. Las familias de las parejas se dan cuenta, los amigos también, pero existe una alianza no dicha, para que sólo mostremos nuestra parte razonable y feliz.

Despysozobra ol umani pulacación en nuestra vida real, entonces, creemos qnipuEl filósofo Martin Buber, habla sobre la importancia de establecer en la vida vínculos afectivos que estén encaminados a la equidad, no sólo con la pareja, sino con las personas en general, los e amigos, los hijos, los compañeros de trabajo.

En las relaciones Yo-Tú se encuentra implícito el reconocimiento del otro, como una persona total y completa. Con sus valores, sus diferencias, su visión del mundo, su forma y manera de relacionarse, su madurez, su inmadurez. Nos relacionamos con otra persona que de hecho sabemos es diferente a nosotros.

En esta diferencia, podernos ser capaces de construir una intimidad saludable. Sólo a través de compartir, de comprender y entender, así como de aceptar al otro, es la única manera de poder dialogar en la intimidad, en lo privado y también en lo público.

Torcemos las relaciones cuando creemos o vemos al otro como menor de edad, en relación a mí. Siento que mi pareja no puede tomar decisiones, entonces, yo me impongo. En el fondo de esta acción, no estoy valorando la capacidad de acción de mi pareja, la miro parcialmente. Requiero que dependa de mi y además Yo necesito dominar.

Encontramos igualmente relaciones en las que la inequidad es escandalosa, por ejemplo, en el manejo del dinero. Generalmente, son los hombres quienes optan más por esta actitud, no quiero decir con ello, que las mujeres estén exentas de estas actitudes. Un integrante de la pareja goza de una situación económica holgada, y sólo se da para sí mismo, mientras a la pareja, le controla los gastos, la mantiene al límite, tiene que pedir permiso para comprar algo extra. Estalla en cólera sino se le pregunta en determinado gasto. Es decir, se tornan miserables en su manera de dar. Creen que eso les da poder y estatus.

Establecer relaciones Yo-Tú requiere de un alto grado de madurez. De vivir la vida de una manera inteligente y aceptar que los otros, y en especial, la pareja, es distinta, diferente y no tiene que adaptarse a mi visión del mundo. La imposición es una gran fuente de sufrimiento que lacera el alma humana.

Vivir en intimidad con alguien que en lugar de sentirse orgulloso con nosotros, se convierte en un perseguidor, no estamos siendo reconocidos como ese Tú, sino como una extensión de ese Yo.

Los seres humanos tenemos una necesidad de intimidad, de ser especiales en la vida de otros, aún más con la pareja, con quien una intimidad mayor se comparte, la sexualidad. Destruir ese espacio íntimo es no respetar la vida ni la condición humana.

Es importante que te preguntes, por tu intimidad, por tu privacidad, por esos espacios en los que tu pareja y tu viven en privado, solo para ustedes. Y entonces, encontrarás, la respuesta si estás en una relación con características Yo-Tú. O tal vez, estés en otro tipo de relación como sumisión, control, inequidad, agresión, violencia, abandono, indiferencia, qué se Yo.

Tratar a la pareja como alguien diferente a mí y que me complementa es una de las experiencias más enriquecedoras en este ámbito de los vínculos humano. Experimentamos la comunión y el sentirnos verdaderamente humanos en una

Gracias por leerme, mi misión e intención es la calidad de vida emocional.

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