En las relaciones de pareja, que es el tema que ocupa una parte de esta página de relaciones humanas, es un tema recurrente, por tanto, una gran cantidad de parejas no se atreven a hablar, a confrontar, a aclarar o simplemente poner límites y decir no.
Temen que sus propuestas sean rechazadas, tienen la impresión que cuando alguien, la pareja, dice no o no está de acuerdo la rechazan a ella como personas y además lo toman de forma personal. Pero lo que el otro rechaza es la propuesta, el conflicto, las demostraciones de amor, pero no necesariamente a la persona.
La herida de rechazo crea relaciones de desventaja porque el rechazado actúa siempre con temor. Es muy susceptible y carece de autonomía emocional.
Dependen en gran medida de la aceptación de otros para sentirse digno de amar.
La herida de rechazo se encuentra íntimamente ligada a personas que renuncian a sus vidas, a sus deseos, a lo que quieren, no están dispuestas a correr el riesgo de tomar las riendas de su vida no importa lo que digan los demás.
Son susceptibles a la crítica y generalmente requieren de confirmación y aceptación.
El dolor del rechazo es una experiencia desgarradora y por ello, las personas son capaces de aceptar situaciones en su vida denigrantes, aceptan la humillación, desprecio, las indiferencias y situaciones violentas que en cierta forma lastiman la autoestima y valor propio.
Algunas personas con este tipo de heridas se ligan a parejas inaccesibles como son los amores con narcisistas, en las que se siente rechazadas y tratadas de manera injusta.
Si te encuentras viviendo situaciones de esta naturaleza es importante que recurras a un tratamiento para superar tus heridas del alma, en este caso las de rechazo.
En Cecreto hemos preparado un material específicamente para este tipo de amores egoístas.

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La herida de traición
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