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Mi hijo padece TDA-H y no es fácil...

Ana Giorgana

Febrero del 2014

El TDAH requiere de una mirada más humana y sensible tanto para quién lo padece como para sus familiares.

Siendo psicóloga y experta en la psicología del desarrollo infantil, no me había enfrentado como madre a la problemática de contar con un hijo que padeciera desde muy temprano el TDAH.

Mi experiencia siempre ha estado enfocada a la clínica, por tanto, cuando me dijeron que mi hijo padecía TDA yo no tenía ni idea de lo que me hablaban.  Por tanto, me dí a la tarea de investigar, preguntar, leer, visitar especialistas, documentarme todo el tiempo en el tema de una manera profunda. Asistí a congresos, cursos, talleres para niños, para padres de familia, y me puse en contacto con los médicos, neurólogos y con un sinfin de especialistas expertos en el ramo. También busqué terapias alternativas y alimentarias.

En el proceso me pude dar cuenta que existe una gran información sobre este tema. Los doctores han capitalizado el estar documentados en ello, como se trata de un padecimiento heredado y psiconeurológico pues una gran bibliografía existe al respecto.

Y pude percatarme que había un gran conocimiento del tema, sin embargo, pocos hablan acerca de lo que es la experiencia de tener un hijo con ese padecimiento.  Lo primero que reina es la confusión, la negación y una gran angustia ante el futuro y presente del hijo en cuestión.

Yo tomé las riendas del tratamiento, eso no quiere decir, que Yo se lo dí, por el contrario, cuando yo lo hacía la relación se desgastaba en gran medida.  Por tanto, estuve muy atenta a sus terapias de todo tipo, a su regularización en la escuela, a estar en contacto con los profesores, con los médicos y los maestros especialista.  En lo que sí estuve muy atenta fue en no permitir por ningún motivo que su autoestima y autoconcepto se vieran dañados frente a sus fracasos escolares.

A lo largo del tiempo me di cuenta y llegué a la conclusión que estos pequeños y sus familias, pero sobre todo, las madres de ellos, no son comprendidas en su experiencia. Lo primero que se vive es ansiedad, luego aislamiento, finalmente, enfrentarlo, así como explicárselo a la pareja, la relación con los otros hijos. En fin, unas vivencias que me dieron la oportunidad de asesorar a estas madres y padres para una mejor conducción de estos niños.

Y entonces, recapitulé mi experiencia, ahora, mi hijo es un joven universitario y muy exitoso, pero aún cuando valoro y estoy convencida que también el lo padeció con creces, no siempre fue fácil que pudiera responder a todas las exigencias que la escuela le planteaba, pero la libró. Y también estoy segura que mi comprensión del problema ayudo de manera importante. Siempre mantuve una actitud de respeto, de ayuda y de proporcionarle un gran apoyo. Y aún cuando los expertos me decían muchas cosas, Yo estuve muy atenta a que su personalidad se desarrollara con éxito. 

Por ello, en Cecreto contamos con un área que permite a los padres de familia y profesores informáarse sobre dicho padecimiento...

Y en consecuencia y desde mi experiencia he preparado un material que se llama:
Comprendiendo el TDA-H: Una mirada más humana para quién lo padece, así como un Manual que guía a padres de familia y profesores para el mejor manejo en situaciones de esta naturaleza.

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