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Hombres agresivos y violencia doméstica

Ana Giorgana

Septiembre 2014

La violencia daña severamente la convivencia familiar

Existe en el mundo actual un reconocimiento acerca de la violencia doméstica y específicamente de aquellos hombres que agreden a sus mujeres, y ellas, que siguen enganchadas con ellos.

Si bien, es cierto, detrás de esta fachada de agresiva se puede observar a un hombre incapaz de de vivir un grado de intimidad, es indudable, que las mujeres luchan por rescatarlos para que puedan contar con una vida mejor.

Estudios se han realizado alrededor de la Violencia doméstica y de Hombres Agresivos los vemos en la Psicología, en la Sociología, en los estudios de género, en la Antropología social y la economía, sin embargo, ningún acontecimiento teórico se encuentra cerca de la vivencia de esta gran realidad y de los estragos a los que las personas se ven expuestas.

Pero en realidad:

 ¿Por qué existen hombres que agreden a sus mujeres?

Así nomás, sin ton ni son.

La violencia doméstica y de los hombre es multifactorial, es decir, existen una gran cantidad de situaciones que entran en juego para que esto suceda. 

En su libro Hombres que Agreden a sus Mujeres, de Jacobson y Gottman describen principalmente dos tipologías de estos hombres que dan rienda suelta a su hostilidad y violencia, principalmente, a sus parejas, y los clasifican, de acuerdo a su comportamiento, de la siguiente manera:

A.- Los denominados COBRA:

Como su nombre lo describe  su comportamiento se equipara al de una serpiente. Son hombres que muestran conductas antisociales o delictivas desde la adolescencia. En general, son hombres que les gusta el placer, por regla general, abusan del alcohol y, otras drogas. Experimentan una gran satisfacción de causar dolor emocional y físico hacia la pareja.

Por regla general son insensibles e incapaces de experimentar algún tipo de resentimiento por sus acciones. Utilizan el temor como una forma de imponer su ley en la relación de pareja. Ellos determinan la manera y el modo en el que se tiene que llevar la relación.

Dominan el tiempo, la sexualidad, el dinero y por supuesto el tipo de violencia doméstica que se tiene que ejercer en una vida familiar. Su mejor defensa el ataque. Todo el tiempo están a la defensiva, con ataques, burlas, humillaciones, denigrar y su mejor arma:

“ Tú haces que Yo saque lo peor de mí”

Provienen de hogares caóticos, y además, se sienten con el derecho de infligir dolor y abuso a sus parejas en todos los términos de la relación. Como si alguien tuviera que pagar por las injusticias a las que fueron sujetos en su infancia.

De Víctimas  pasan a  ser victimarios.

Para poder engancharse con ellos, muestran toda actitud encantadora y llena de seducción. Sin embargo, eso no los disculpa de su responsabilidad en la relación. Y se confunden con las personalidades Narcisistas, en realidad tienen infinidad de rasgos de esta patología, pero están inmersos en otras dinámicas asociadas a la destructividad.

El primer síntoma es que una vez establecida la pareja se muestran humillantes, sarcásticos y despreciativos con sus parejas. La acorralan, distorsionan la realidad.

Claro que las mujeres, en infinidad de ocasiones, se muestran confusas  porque primero, se enamoran de uno, y posteriormente, la gran mayoría de ellas expresa:

-      Cuando me casé o junté con él, no era así, de pronto cambió, y se volvió violento.

-      Nunca me imaginé que una vez viviendo juntos esto se convertiría en un infierno.

Como ellas son las confundidas, cargan con la culpa del desprecio y de la relación. Después de episodios de violencia, se vuelven a mostrar encantadores, estando pseudo arrepentidos, para después volver a lo mismo.

Evidentemente son personas que han sido sujetos de los avatares de una infancia de sufrimiento. Pero en realidad nadie es responsable. Ellos mismos, como todos en la vida, tenemos temores, traumas, agresiones y, asumimos nuestra historia, y no andamos por el mundo, cobrando nuestras carencias. Ellos sí, son COBRAS y esa es función cobrar hasta dejar a los otros, en especial a su pareja con deudas y culpas sin remedio.

Las mujeres que se enganchan con los cobras, creen y mantienen la fantasía, que nadie los ha entendido, que han tenido una infancia difícil , y que, ellas serán el motor para que ellos vivan mejor, y logren por fin, contar con un amor que los quiera y sepa valorarlos.

La piscología del cobra no puede comprenderlo, está hecho para destruir y devorar, para atemorizar, para controlar y para vengarse en cada mujer, de lo que él siente que sus padres no le pudieron dar.

Y específicamente, un modelo maternal cruel, violento, ambivalente y sarcástico.

¿Quién mejor para vengarse, que alguien que realmente los ama y los aprecia?

Sí tienes una relación con un hombre en estas condiciones psicológicas, busca ayuda porque definitivamente, no va a cambiar, no tiene la sensación de que algo está mal en él, por el contrario, se siente con el derecho de ejercer su agresividad física, verbal y emocional. 

Es importante hacer mención que los mecanismos que se instauran en este tipo de relaciones, opera de manera inconsciente, sin embargo, ello, no obsta, para darle un reconocimiento y una solución.

B.- Los agresores Pitbull:

Son unos perros, esa es su naturaleza y una vez que tienen a su presa no la sueltan, ejercen su violencia y poder a costa de lo que sea.

 Aún cuando dejan huellas de abuso y una emocionalidad devastada, la diferencia fundamental entre ambas clasificaciones, es que éstos últimos, dependen emocionalmente de sus mujeres. Situación que ellos mismos no pueden tolerar y por tal motivo, las agreden, insultan, las abandonan emocional y sexualmente para evitar sentir su temida dependencia. En este sentido, muestran ciertos rasgos de las personalidades narcisistas.

Controlan el dinero, el sexo, el tiempo, las actividades, son suspicaces, porque temen el abandono de quién dependen. Sus mujeres son realmente importantes para ellos, la cercanía los agobia y lanzan desproporcionadamente toda su hostilidad hacia ellas para evitar engancharse, aunque saben, que ya lo están, y eso mismo, los irrita, ya que, en el fondo, lo aprecian como un signo de debilidad.

No se dan formas puras de unos y de otros, pero generalmente se pueden turnar entre unas y otras características, como lo mencioné anteriormente, las características individuales cuentan.

Existe una estrecha relación entre el abuso de drogas y alcohol, y las características de hombres que abusan de sus parejas.

Abre bien los ojos, si tu pareja, cada salida se alcoholiza y tiende a agredirte, seguramente tu panorama es de  abuso y de violencia.

Pero también es cierto, que muchos hombres no abusan de sustancias, y también muestran rasgos de violencia y agresión.

Las personas, en este caso, las mujeres que han vivido bajo la sombra del abuso emocional, generalmente presentan síntomas de lo que se denomina:

Estrés Postraumático.

-      Depresión

-      Ansiedad

-      Paralización

-      Miedo

-      Impotencia

-      Frustración

-      Culpa

-      Dolor

Mientras ellas lo padecen, ellos se conducen con total indiferencia a lo que a sus parejas les está ocurriendo. Le piden que no exagere, que baje sus expectativas, y todo comentario es usado en su contra. 

Bajo los efectos de esta situación traumática, la mujer se ve envuelta en una serie de incapacidades, tale s como: llevar una relación adecuada con los hijos, o bien, tener la capacidad para resolver problemas o de hacerse un proyecto personal.

La afectación se encuentra en el fondo mismo de su ser, de su autoestima, la han humillado y denigrado, sin razón, hasta lo más profundo de la dignidad y las entrañas.

De ninguna manera, estoy haciendo una defensa a las mujeres, o un juicio hacia los hombres que muestran dicho comportamiento. Lo que deseo reiterar, es que en la dinámica de la relación, primero les restan toda su capacidad y estima propia, y luego, se les denigra y humilla, como un ejemplo, tomemos las siguientes frases:

-      Eres una buena para nada.

-      No puedes ni resolver lo más mínimo.

-      Siento que te cuelgas de mí.

-      Sí fueras un poco más inteligente… sí fueras un poco más…

Es decir, primero le restan toda su energía emocional, para entonces, arremeter contra su incapacidad, después de que el otro se alimenta de todo lo que la mujer le puede dar y le permite para que él sobresalga.

Son hombres controladores, y en un inicio, siempre calculan el beneficio que pueden sacar de las mismas, como: estatus social, una mujer a quien lucir, posición, presencia, prestigio, ya que en el fondo, no se sienten gran cosa. El riesgo, después de que han logrado sus objetivos, inician su círculo de violencia, por su gran dependencia. Algunos hombres narcisistas, entran en esta categoría.

Son hombres carismáticos y sobresalen. Les encanta ser admirados. Ser el centro de atención, los más inteligentes, los que llevan la conversación, educados socialmente, mantienen buenas relaciones con amigos y amigas, pero sin intimidad, y nadie, podría jamás imaginarse que al cerrar la puerta, cambian su personalidad, sus emociones, y abandonan y abusan con su silencio, con sus negativas o exigencias sexuales.

Nadie jamás imaginaría que desprecian a sus mujeres en lo más profundo de su alma, y además, en general, ellas son encantadoras, inteligentes y llenas de vida. Con cualidades sociales muy desarrolladas y capaces de tener un gran éxito… y cómo ellos lo saben y lo perciben, además de que no lo toleran, las agreden, las humillan.

En el fondo la odian porque saben que dependen de ella para poder ser alguien.

Una dinámica difícil y llena de dolor y sufrimiento, tanto para ellos como para ellas. Los hombres con este tipo de comportamiento, rara vez dan por terminada la relación. Son ellas, quienes después de tolerar grandes cantidades de dolor, deciden poner fin al vínculo amoroso.

Por supuesto, con su gran dosis de culpa, porque ellos, se empeñan en continuar agrediendo, mediante, no vas a poder, seguramente no tienes la fuerza o las agallas. Y, cuando ellas logran salir de este círculo de la violencia, logran fortalecerse con el tiempo.

En general, pasa un tiempo y ellos, siguen abusando del alcohol, hasta encontrar de nuevo una relación que les permita perpetuar sus traumas. Eso no quiere decir, que muchos hombres no se recuperen cuando tienen conciencia de enfermedad y de abuso. Siempre y cuando acepten la responsabilidad de sus acciones, y confíen en un tratamiento, mismo que debe ir aparejado con la posibilidad de dejar de abusar del alcohol y de otros estupefacientes, de lo contrario no habrá una  recuperación integral.

Tanto hombres como mujeres enganchados en relaciones así, requieren de un tratamiento profesional, las heridas son profundas, la violencia ha dejado una gran destrucción, sin embargo, es posible, salir de ello, sólo se necesita la conciencia, el coraje. Aún cuando parezca que no hay salida.

A veces las rupturas requieren ser escandalosas y determinantes… pero le aseguro que lo peor ya paso…Sí usted o alguien que conoce se encuentra en una situación así, es necesario que consulte a especialistas en todos los sentidos: médicos, psicólogos e incluso abogados…

Una vida sin una pareja que agrede, es mejor que depositar nuestra vida a alguien, que no sabe recibir ni dar a amor a su pareja.

Aceptar y seguir adelante es una posibilidad. Buscar psicoterapia es otra, contar con alguien en quién depositar todos los temores y las penas también…Considérelo, tal vez valga la pena quererse más a sí mismo…

Cómo Recuperar la Confianza en el Amor: Heridas y Cicatrices en la Relación de Pareja.

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Me enamoré de un Imbécil, y, ahora qué hago:libro nuevo


 

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